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El Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto anunció el descubrimiento de un nuevo sitio arqueológico de gran relevancia en el sur del Sinaí. El hallazgo fue realizado por una misión egipcia del Consejo Supremo de Antigüedades y corresponde a un enclave hasta ahora desconocido, conocido como la Meseta de Umm ‘Iraq. Los especialistas lo consideran uno de los descubrimientos más significativos de los últimos años por su excepcional valor histórico y artístico.

El ministro de Turismo y Antigüedades, Sherif Fathy, señaló que este sitio representa una incorporación destacada al patrimonio arqueológico egipcio. Señaló que el hallazgo pone de relieve la riqueza cultural del Sinaí y confirma que esta región fue escenario de presencia humana continua y de sucesivas civilizaciones a lo largo de milenios. También subrayó que el descubrimiento es fruto de los esfuerzos constantes en investigación, excavación y documentación científica desarrollados por el ministerio conforme a estándares internacionales.

Según explicó el secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, Hisham El-Leithy, el lugar destaca por la variedad cronológica y técnica de sus grabados, lo que lo convierte en un auténtico museo natural al aire libre. Las representaciones documentan la evolución de la expresión artística y simbólica desde la prehistoria hasta los períodos islámicos. En los próximos meses continuarán los trabajos de estudio y análisis con el objetivo de establecer un plan integral para su protección y conservación.

El sitio se localiza en una zona arenosa situada a unos cinco kilómetros al noreste del templo de Serabit el-Khadim y de antiguas áreas de explotación de cobre y turquesa. Su posición, dominante sobre una amplia extensión que se prolonga hacia el norte hasta la meseta de Al-Tih, sugiere que fue utilizado a lo largo del tiempo como punto de vigilancia, lugar de encuentro y espacio de descanso.

En la Meseta de Umm ‘Iraq se identificó un abrigo rocoso natural de arenisca que se extiende a lo largo de más de cien metros por el flanco oriental de la meseta. Su profundidad oscila entre dos y tres metros, mientras que la altura del techo varía entre aproximadamente metro y medio y medio metro.

El techo conserva un abundante conjunto de pinturas rupestres realizadas con pigmento rojo, que representan animales y distintos símbolos aún en estudio. También se documentaron por primera vez otras pinturas en tonos grises, además de numerosos grabados ejecutados mediante diversas técnicas. En conjunto, estas manifestaciones reflejan una notable riqueza artística y una diversidad cultural acumulada a lo largo de miles de años.

Durante los trabajos de documentación se hallaron grandes cantidades de excrementos animales en el interior del abrigo, lo que indica que en épocas posteriores fue utilizado como refugio tanto por personas como por ganado, especialmente para protegerse de las inclemencias del clima. Asimismo, se detectaron divisiones de piedra que formaban unidades habitacionales independientes, junto con restos de capas de combustión, lo que confirma la repetida ocupación del lugar en distintos períodos.

Las prospecciones arqueológicas permitieron recuperar herramientas de sílex y numerosos fragmentos cerámicos. Algunos podrían datarse en el Reino Medio, mientras que otros pertenecen al período romano, en particular al siglo III d.C., lo que demuestra la continuidad del uso del enclave durante milenios.

El análisis preliminar ha permitido distinguir varios grupos cronológicos de grabados y pinturas. El más antiguo corresponde a las figuras pintadas en rojo en el techo del abrigo, cuya datación inicial se sitúa entre 10.000 y 5.500 años antes de Cristo. Estas escenas representan animales propios de los primeros asentamientos humanos en la región.

También se identificaron grabados realizados mediante incisión profunda que muestran a un cazador armado con arco persiguiendo íbices, acompañado por perros de caza, una escena que ilustra las actividades económicas y los modos de vida de las comunidades prehistóricas.

Otros conjuntos incluyen representaciones de camellos y caballos montados por figuras humanas que portan armas, algunas acompañadas de inscripciones nabateas, lo que apunta a períodos históricos posteriores caracterizados por contactos e intercambios culturales. Además, se documentaron inscripciones en lengua árabe que evidencian el uso continuado del lugar durante los primeros siglos del período islámico y etapas posteriores.

Los trabajos de investigación y conservación continuarán en los próximos meses para garantizar la protección de este enclave, que aporta nueva información sobre la larga y compleja historia humana del Sinaí.

Fuente: Ministerio de Turismo y Antigüedades

Fotos: https://www.facebook.com/tourismandantiq