Un hallazgo de gran relevancia ha aportado nueva luz sobre las relaciones comerciales entre el antiguo Tamilagam, otras regiones del subcontinente indio y el Imperio romano. Dos investigadores han identificado cerca de 30 inscripciones en tamil-brahmi, prácrito y sánscrito en varias tumbas del Valle de los Reyes, fechadas entre los siglos I y III d.C.
Las inscripciones fueron documentadas durante una investigación realizada en 2024 y 2025 por Charlotte Schmid, profesora de la Escuela Francesa de Estudios Asiáticos (EFEO) en París, e Ingo Strauch, profesor de la Universidad de Lausana, en Suiza. El equipo registró estos testimonios en seis tumbas de la Necrópolis Tebana, retomando la senda del erudito francés Jules Baillet, quien en 1926 estudió el Valle de los Reyes y publicó más de 2.000 grafitos en griego.
Los resultados fueron presentados en la ponencia titulada From the Valley of the Kings to India: Indian Inscriptions in Egypt, en el marco de la Conferencia Internacional sobre Epigrafía Tamil. Según los investigadores, quienes dejaron estas inscripciones procedían del noroeste, oeste y sur de la India, aunque predominaban los originarios del sur. Los visitantes grabaron breves textos y grafitos con sus nombres en las paredes de corredores y cámaras funerarias, siguiendo una práctica ya habitual en el lugar, donde abundan inscripciones en otros idiomas, especialmente en griego.
Uno de los nombres que aparece con mayor frecuencia es Cikai Koṟṟaṉ, inscrito en ocho ocasiones en cinco tumbas distintas. En algunos casos, el nombre fue grabado cerca de las entradas o en zonas elevadas de las paredes, llegando a situarse a unos cuatro metros de altura. Los especialistas señalan que el primer elemento podría vincularse con el término sánscrito śikhā (mechón o corona), mientras que koṟṟaṉ es claramente tamil y posee connotaciones bélicas, derivadas de koṟṟam (victoria o acto de vencer). Esta raíz está relacionada con la diosa guerrera chero Koṟṟavai y con el término koṟṟavaṉ, que significa rey.
El nombre también se ha documentado en otros contextos egipcios, como en Koṟṟapumāṉ, inscrito en un fragmento cerámico hallado en Berenike en 1995. Asimismo, aparece en la literatura del corpus Sangam, donde el rey chero Piṭtāṅkoṟṟaṉ, mencionado en el Purananooru, es en ocasiones llamado Koṟṟaṉ. Inscripciones similares halladas en Pugalur, antigua capital chero, y datadas en los siglos II o III d.C., refuerzan estas conexiones.
Además de Cikai Koṟṟaṉ, otros individuos dejaron sus nombres en tamil-brahmi en las tumbas. Una inscripción reza: Kopāṉ varata kantan (“Kopāṉ vino y vio”). El nombre Kopāṉ también ha sido identificado en Ammankovilpatti, en el actual Tamil Nadu. Otros nombres documentados incluyen Cātaṉ y Kiraṉ.
El arqueólogo K. Rajan, asesor académico y de investigación del Departamento de Arqueología del Estado de Tamil Nadu, destacó la trascendencia del descubrimiento, al aportar nuevas evidencias sobre los intercambios comerciales entre el antiguo Tamilagam —en particular desde la costa de Malabar— y el Imperio romano. Hasta ahora, las investigaciones en Egipto se habían centrado principalmente en Berenike, en el mar Rojo; este nuevo estudio amplía el foco hacia el valle del Nilo, enriqueciendo la comprensión de las redes de contacto entre la India y el mundo mediterráneo en la Antigüedad.
