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Halladas dos tumbas del Período Arcaico y enterramientos datados entre la época Predinástica y la Época Baja.

Durante las excavaciones que lleva a cabo la misión arqueológica egipcia del Consejo Supremo de Antigüedades en la zona de Gebel el-Teir, en la gobernación de Minya, han salido a la luz dos tumbas del Período Arcaico, además de varios enterramientos pertenecientes a las épocas Predinástica y Baja.

El ministro de Turismo y Antigüedades, Sherif Fathy, destacó que este descubrimiento constituye una nueva e importante aportación al registro arqueológico egipcio, ya que proporciona evidencias que permitirán seguir la evolución de la arquitectura funeraria del antiguo Egipto a lo largo de distintas etapas de su historia.

Por su parte, el doctor Hisham El-Leithy, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, explicó que la primera de las tumbas representa un hallazgo arquitectónico excepcional por su singular diseño, mientras que la segunda constituye un ejemplo muy similar, aunque presenta un estado de conservación considerablemente mejor.

Añadió que los estudios preliminares revelan un notable parecido entre el diseño de ambas tumbas y el de la célebre tumba del rey Den, en Abidos, circunstancia que refuerza la importancia arqueológica de Gebel el-Teir y confirma su papel como una de las necrópolis más relevantes de la región, utilizada de forma continuada desde la época Predinástica hasta la Época Baja.

El profesor Mohamed Abdel Badie, jefe del Sector de Antigüedades Egipcias, explicó que la primera tumba presenta un sistema constructivo basado en el grosor decreciente de sus muros, cuya anchura es mayor en la base y disminuye progresivamente hacia la parte superior. Según indicó, este modelo arquitectónico podría representar una fase temprana del desarrollo del pensamiento constructivo que conduciría posteriormente a la aparición de la pirámide escalonada y, más adelante, de la pirámide de caras lisas.

Añadió que es probable que la tumba fuera objeto, en épocas posteriores, de actividades de extracción de piedra destinadas al aprovechamiento de sus bloques constructivos. No obstante, las partes conservadas han permitido documentar importantes detalles sobre las técnicas de construcción de la época, entre ellos las huellas de líneas de óxido que muestran los métodos empleados para cortar la piedra con precisión, así como la presencia de grandes refuerzos de madera utilizados para consolidar los muros. Algunos de estos elementos recorrían toda la longitud de la pared, mientras que otros consistían en piezas rectas colocadas de forma independiente.

En cuanto a la segunda tumba, señaló que se encuentra situada al sur de la primera y que reproduce prácticamente el mismo esquema arquitectónico. Sin embargo, al no haber sido objeto de labores de expolio para la extracción de piedra, conserva sus elementos estructurales en un estado mucho mejor.

Por su parte, el doctor Sami Dardiri, director de la misión y jefe de la Administración Central de Antigüedades del Egipto Medio, informó de que las excavaciones han permitido identificar también un sector de necrópolis perteneciente a la época Predinástica, donde se localizaron enterramientos en posición fetal, envueltos en restos de esteras vegetales ya descompuestas. Junto a algunos de ellos aparecieron recipientes cerámicos de borde negro, característicos de los períodos Naqada II y Naqada III.

Asimismo, las excavaciones sacaron a la luz varios enterramientos individuales y colectivos. Algunos de ellos aparecieron en el interior de los restos de ataúdes de madera muy deteriorados, que, según los primeros estudios, pueden fecharse en la Época Baja. Este hallazgo confirma que la zona fue utilizada de forma continuada como necrópolis a lo largo de distintos períodos de la historia del antiguo Egipto.

Los trabajos arqueológicos continúan actualmente en el yacimiento con el objetivo de seguir desvelando nuevos aspectos de este importante enclave funerario.

Ministerio de Turismo y Antigüedades