La misión arqueológica del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto ha descubierto un complejo completo de instalaciones de baño en el yacimiento de Tell Nasser, situado en la zona arqueológica de Port Said. El hallazgo se produjo durante la primera campaña de excavación realizada en este enclave, ubicado a unos 40 km al sur de la ciudad de Port Said, 35 km al norte de El Qantara Oeste y aproximadamente 1,5 km al norte del canal Al-Salam.
El ministro de Turismo y Antigüedades, Sherif Fathy, destacó la importancia científica y arqueológica del descubrimiento, señalando que constituye una nueva aportación para comprender la historia del poblamiento y la evolución de la arquitectura y de los servicios públicos en el este del Delta durante las épocas ptolemaica y romana. Asimismo, subrayó el enorme potencial arqueológico de la región de Port Said, que merece la continuación de los trabajos de investigación.
Por su parte, el secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, Hisham El-Leithy, explicó que el estudio preliminar de los estratos arqueológicos y de los materiales recuperados ha permitido documentar una larga secuencia de ocupación del asentamiento. La fase más antigua corresponde a un horizonte anterior al período ptolemaico, fechado entre finales del siglo IV y comienzos del III a. C., representado por cerámica chipriota y ánforas griegas, lo que demuestra la existencia de un asentamiento anterior a la construcción del complejo termal. Los niveles superiores pertenecen ya a la ocupación ptolemaica de los siglos II y I a. C., identificada gracias a sellos de ánforas rodias y abundante cerámica tanto local como importada.
El-Leithy destacó que la relevancia del descubrimiento radica en que se trata del primer complejo termal excavado y documentado científicamente en Tell Nasser. Además de confirmar la existencia de un asentamiento previo a la época ptolemaica, las evidencias muestran que el edificio continuó utilizándose durante el período romano, aunque fue objeto de diversas reformas arquitectónicas, lo que refleja la continuidad de su función y de su importancia. El conjunto constituye también un excelente ejemplo de ingeniería hidráulica en el este del Delta y presenta claras semejanzas con otros baños helenísticos conocidos en Egipto, como el descubierto recientemente en Tell el-Kheir, en el norte del Sinaí. No obstante, el complejo de Tell Nasser se distingue por combinar unas instalaciones públicas con una unidad de baño privada y por disponer de un completo sistema de abastecimiento y evacuación de agua.
El director del Sector de Antigüedades Egipcias, Mohamed Abdel Badi, explicó que el complejo está formado por una unidad de baño privada y otra pública, además de un sistema integral de suministro y drenaje de agua. La instalación privada conserva una piscina circular de unos 2,5 metros de diámetro, construida con ladrillo cocido y revestida con un mortero rosado impermeable para protegerla de la humedad. También incluye dos pediluvios de planta ovalada, una red de desagües formada por canales longitudinales y un edificio de pequeñas dimensiones que probablemente estuvo destinado al calentamiento del agua.
Según Abdel Badi, el complejo fue construido probablemente a finales del siglo I a. C. y permaneció en uso durante la época romana. Las modificaciones arquitectónicas documentadas indican que las instalaciones fueron adaptadas sin perder su función original como establecimiento de baños hasta el siglo II d. C., una cronología confirmada por los materiales cerámicos recuperados, entre ellos lucernas, vajilla de mesa y platos. Posteriormente, en una fase tardorromana, parte del edificio fue reutilizada como almacén, tal como demuestra la presencia de ánforas de Gaza.
Los baños públicos están formados por dos salas circulares (tholoi) de aproximadamente cinco metros de diámetro cada una. La primera conserva cinco unidades de pediluvio, tres de ellas en excelente estado de conservación. Cada una dispone de respaldo, apoyabrazos laterales y un hueco circular destinado a los pies. El conjunto incluye además tres pilas rectangulares, un depósito de cuarto de círculo para la recogida y distribución del agua, un pavimento realizado con mortero hidráulico antideslizante y un desagüe conectado con la red general de evacuación.
El director de la zona arqueológica de Port Said y jefe de la misión, Khaled Farid, señaló que las excavaciones también han sacado a la luz un sofisticado sistema hidráulico compuesto por un canal principal de abastecimiento de agua construido con ladrillo cocido y de unos seis metros de longitud. Este conducto se encontraba elevado sobre el nivel del terreno para proteger el agua durante su transporte y, en parte de su recorrido, estaba cubierto por una bóveda de ladrillo. Asimismo, se documentó una completa red de drenaje y un tramo de un muro de ladrillo situado bajo el trazado del canal. Bajo este sistema apareció un canal aún más antiguo, así como restos de muros pertenecientes a construcciones domésticas, lo que confirma la existencia de fases de ocupación anteriores.
Las excavaciones también proporcionaron un notable conjunto de materiales arqueológicos, entre los que destacan sellos de ánforas rodias con inscripciones en griego, ánforas locales e importadas, vasos, jarras, lucernas ptolemaicas y romanas, platos y diversa vajilla de mesa. Todos estos hallazgos han resultado fundamentales para datar los distintos niveles estratigráficos y reconstruir las sucesivas fases de ocupación del yacimiento.
Ministerio de Turismo y Antigüedades







