Durante miles de años, los artistas prehistóricos del oasis de Dakhla, en Egipto, grabaron figuras humanas y animales sobre las rocas del desierto. Sin embargo, no todas esas imágenes transmiten el mismo mensaje. Algunas muestran a personas y animales salvajes coexistiendo en armonía, mientras que otras representan escenas de caza, dominio y violencia.
Un nuevo estudio realizado por investigadores polacos y alemanes sugiere que estas diferencias no fueron casuales, sino el resultado de elecciones deliberadas que reflejan distintas maneras en que las comunidades prehistóricas concebían la relación entre el ser humano y el mundo natural.
El oasis de Dakhla es uno de los mayores oasis del desierto Occidental egipcio. Situado a unos 350 kilómetros al oeste del valle del Nilo, entre los oasis de Farafra y Kharga, se extiende a lo largo de unos 80 kilómetros e incluye más de una docena de asentamientos.
La zona estuvo habitada desde la Prehistoria y, posteriormente, se convirtió en un importante enclave de las rutas caravaneras que comunicaban el valle del Nilo con el Sáhara y Libia. La presencia humana prehistórica ha dejado como testimonio miles de petroglifos repartidos en alrededor de 350 yacimientos de arte rupestre.
Los científicos polacos estudian estos grabados desde hace más de cuarenta años. Desde 2016, la Unidad de Petroglifos del Proyecto Oasis de Dakhla está dirigida por Paweł Polkowski, del Museo Arqueológico de Poznań y del Instituto de Arqueología y Etnología de la Academia Polaca de Ciencias.
En su estudio más reciente, actualmente pendiente de publicación, Polkowski y Nourhan Moustafa Ahmed, investigadora de la Universidad Libre de Berlín, analizaron cómo se representan las relaciones entre seres humanos y animales en los petroglifos del oasis de Dakhla.
Para ello compararon estos grabados con los de la vecina región de Khufu, utilizando la documentación recopilada por la Universidad de Colonia. En total estudiaron más de 400 representaciones humanas y varios centenares de figuras animales datadas entre aproximadamente el 6000 y el 5000 a. C.
Entre las representaciones más enigmáticas destacan unas figuras humanas con la parte inferior del cuerpo desproporcionadamente desarrollada, conocidas como «antropomorfos exagerados».
Hasta el momento se han identificado más de 200 de estas figuras en al menos cincuenta yacimientos del oasis de Dakhla. En la región de Khufu se han documentado otras 190 representaciones similares distribuidas en 37 enclaves.
Su significado sigue siendo un misterio. Tradicionalmente se pensaba que representaban mujeres o incluso divinidades de la fertilidad. Sin embargo, en lugar de centrarse únicamente en su aspecto, Polkowski y Ahmed analizaron el contexto en el que aparecen, especialmente los animales que las rodean y la disposición de las figuras sobre la superficie rocosa.
Los investigadores comprobaron que los antropomorfos exagerados prácticamente nunca aparecen en escenas de caza.
«No llevan arcos ni lanzas, no conducen perros de caza ni atacan animales. Por el contrario, suelen aparecer junto a jirafas, órices, gacelas o avestruces formando composiciones pacíficas y armónicas. Los antropomorfos exagerados y los animales participan del mismo espacio y, con frecuencia, miran en la misma dirección, como si recorrieran juntos el paisaje. La impresión es que ambos reciben el mismo tratamiento y que los mundos humano y animal se presentan como equivalentes. El material comparativo de la región de Khufu confirma que estos antropomorfos mantienen siempre una relación, al menos, neutral con los animales», explica Paweł Polkowski.
El segundo tipo de figura humana identificado en los grabados ofrece una imagen completamente distinta.
Estas figuras son mucho más sencillas y esquemáticas y aparecen asociadas a escenas de caza. Los arqueólogos han documentado personas portando arcos, colocando trampas, sujetando animales por la cola o conduciendo jirafas mediante cuerdas atadas al cuello.
En estas composiciones, la relación entre humanos y animales está dominada por el control, la persecución y la violencia.
«Esta comparación lleva a concluir que en el arte rupestre prehistórico coexistían dos maneras claramente diferentes de representar el mundo humano y el animal. Una de ellas enfatizaba la convivencia entre las personas y la fauna salvaje; la otra reflejaba probablemente la caza como actividad ligada a la supervivencia, aunque no puede descartarse que estas escenas expresaran una realidad mítica o tuvieran un carácter metafórico. Todo indica que estas dos formas de representar las relaciones entre seres humanos y animales no son fruto del azar, sino que responden a conceptos iconográficos adoptados conscientemente. Los autores de los grabados recurrieron a distintos tipos de imágenes para expresar diferentes aspectos de su realidad», señala Polkowski.
Especialmente llamativo resultó el papel de las jirafas, representadas más de 300 veces solo en el oasis de Dakhla. Aparecen con frecuencia tanto en las composiciones pacíficas junto a los antropomorfos como en las escenas de caza.
Lo paradójico es que los arqueólogos apenas han hallado restos óseos de jirafa en los asentamientos de este periodo, tanto en Dakhla como en las regiones vecinas. Ello sugiere que estos animales pudieron tener un importante valor simbólico y estar vinculados a relatos, creencias o tradiciones, además de constituir una presa de caza.
Los investigadores subrayan que todavía no es posible determinar por qué coexistieron dos formas tan diferentes de representar las relaciones entre seres humanos y animales, ni si ambas pertenecen al mismo periodo o corresponden a momentos distintos.
Dado que aún no se realizan investigaciones sistemáticas en amplias zonas del desierto Occidental, el estudio de los conjuntos rupestres ya documentados, unido a futuros descubrimientos, podría ayudar a resolver una de las grandes incógnitas pendientes: si estas dos maneras de concebir la relación entre las personas y los animales coexistieron simultáneamente o reflejan una evolución de las creencias a lo largo del tiempo.
Por: Ewelina Krajczyńska-Wujec (PAP)
Fuente original: https://scienceinpoland.pl/en/news/news%2C113799%2Cancient-egyptian-rock-art-reveals-two-very-different-relationships-between-humans
Foto: Paweł Polkowski
