Descubierta una necrópolis que se extiende desde el periodo predinástico hasta las épocas griega y romana, así como un área residencial perteneciente al Segundo Periodo Intermedio
La misión arqueológica egipcia del Consejo Supremo de Antigüedades ha descubierto una necrópolis cuyos orígenes se remontan al periodo predinástico y que continuó en uso hasta las épocas griega y romana, además de un área residencial perteneciente al Segundo Periodo Intermedio. Los hallazgos se han producido durante los trabajos de excavación realizados en el yacimiento arqueológico de Kom al-Khalgan, en la gobernación de Daqahlia. Se trata de un nuevo descubrimiento que aporta información relevante sobre la evolución cultural y de los asentamientos humanos en la región oriental del Delta a lo largo de miles de años.
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El profesor Mohamed Abdel Badie, jefe del Sector de Antigüedades Egipcias del Consejo Supremo de Antigüedades, explicó que los hallazgos más antiguos del yacimiento pertenecen a la cultura del Bajo Egipto (Buto I y Buto II), que se remonta a la primera mitad del IV milenio a. C. En esta zona se ha localizado un conjunto de tumbas consistentes en sencillas fosas ovaladas excavadas en la capa arenosa. Estas contenían enterramientos dispuestos en diversas posiciones funerarias, lo que refleja diferencias en las prácticas de enterramiento durante este periodo.
Estas tumbas se caracterizan también por la sencillez de su ajuar funerario, limitado a pequeños recipientes cerámicos realizados a mano y algunas conchas de moluscos marinos. La elevada concentración de enterramientos indica, además, la existencia de un importante asentamiento de población en el lugar durante esta temprana etapa.
La misión ha descubierto asimismo un área residencial y un conjunto de tumbas pertenecientes al Segundo Periodo Intermedio, cuyo uso se prolongó hasta el Reino Nuevo. El área incluye restos de construcciones de adobe, silos destinados al almacenamiento de grano, hornos y hogares, que permiten conocer distintos aspectos de la vida cotidiana y de las actividades económicas desarrolladas por los habitantes del asentamiento en aquella época.
También se ha documentado un conjunto de muros sinuosos (Sinusoidal Walls) que rodeaban las construcciones residenciales y funerarias. Se trata de un elemento arquitectónico característico que se difundió desde el Reino Medio hasta el Reino Nuevo.
Las excavaciones han proporcionado igualmente una gran variedad de materiales arqueológicos, entre ellos recipientes cerámicos, herramientas de piedra y grandes cantidades de huesos de peces, aves y otros animales. Estos restos aportan información importante sobre la alimentación y las costumbres cotidianas de los habitantes de la región durante el Segundo Periodo Intermedio.
La misión ha localizado también varias tumbas pertenecientes a las dinastías XV a XVII y a los comienzos del Reino Nuevo, lo que confirma la ocupación de la zona durante el periodo de los hicsos, dada su proximidad a su capital, Avaris, situada en el este del Delta.
Las tumbas presentan diferentes tipologías, entre ellas mastabas y tumbas provistas con cornisas. Los estudios preliminares han puesto de manifiesto una notable diversidad en las posiciones de los cuerpos, los grupos de edad representados y las prácticas funerarias.
Los ajuares funerarios recuperados incluyen joyas, amuletos, escarabeos, herramientas y armas de bronce, además de recipientes cerámicos y vasijas del tipo conocido como «Tell el-Yahudiya», considerado uno de los rasgos característicos de este periodo.
Por su parte, el doctor Hisham Hussein, jefe de la Administración Central de Antigüedades del Bajo Egipto, explicó que la misión ha obtenido importantes resultados científicos. Entre ellos destaca el descubrimiento de una tumba construida con ladrillos de adobe, datada en los comienzos de la dinastía XVIII Dinastía, que contenía un conjunto de recipientes cerámicos y objetos de bronce.
Asimismo, se han descubierto los cimientos de una construcción con gruesos muros de adobe. En el suelo de esta estructura se encontraron fragmentos de cerámica y herramientas de piedra que permiten fecharla en los comienzos del Reino Nuevo.
En cuanto a la época ptolemaica, las excavaciones han sacado a la luz varias sencillas fosas de enterramiento. Entre ellas destaca el enterramiento de un niño colocado en el interior de dos ánforas reutilizadas como recipiente funerario, una de las prácticas funerarias conocidas durante este periodo. Este hallazgo constituye una nueva evidencia de la continuidad del uso del yacimiento a lo largo de las diferentes etapas de la historia.
Fuente original: Ministerio de Turismo y Antigüedades


