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Una misión del Instituto Checo de Egiptología ha localizado una capilla de ofrendas perteneciente a Ijetnefert, esposa del sumo sacerdote Sabu, y ha descubierto el sarcófago de piedra caliza de su hijo, Ptahshepses, uno de los funcionarios más destacados de la dinastía V.

Una misión arqueológica checa ha redescubierto en la necrópolis de Saqqara un conjunto de tumbas del Reino Antiguo pertenecientes a sumos sacerdotes del dios Ptah y altos funcionarios del Estado. Los trabajos han identificado estructuras que permanecían desconocidas y han recuperado información sobre las prácticas funerarias, las relaciones familiares y la posición social de la élite egipcia hace más de 4.000 años.

Los descubrimientos se enmarcan en un proyecto de investigación a largo plazo del Instituto Checo de Egiptología, cuyo objetivo es localizar, excavar y documentar tumbas que fueron exploradas parcialmente durante el siglo XIX y que posteriormente quedaron sepultadas bajo las arenas del desierto.

Entre los hallazgos más relevantes destacan una capilla de ofrendas hasta ahora desconocida, perteneciente a Ijetnefert, esposa del sumo sacerdote Sabu, y un sarcófago de piedra caliza que contenía los restos óseos de su hijo, Ptahshepses, una figura destacada de la administración egipcia durante la dinastía V.

 

Unas tumbas descubiertas en el siglo XIX

Las tumbas fueron descubiertas originalmente entre 1858 y 1860 por el egiptólogo francés Auguste Mariette, fundador del Servicio de Antigüedades de Egipto, quien sacó a la luz aproximadamente 160 sepulturas de distintas épocas del Reino Antiguo.

Sin embargo, las intervenciones de aquel momento se centraron principalmente en determinados elementos arquitectónicos, como las capillas de ofrendas, los serdabs —espacios destinados a albergar estatuas del difunto— y, en algunos casos, las cámaras funerarias. Gran parte de la arquitectura de los monumentos quedó sin explorar o fue documentada de manera insuficiente. Con el paso del tiempo, muchas de estas estructuras volvieron a quedar cubiertas por la arena y prácticamente desaparecieron de la investigación arqueológica.

Las nuevas excavaciones permiten estudiar estos monumentos mediante métodos científicos y técnicas de documentación actuales, con el propósito de reconstruir una imagen más completa de sus características arquitectónicas y de la vida de las personas que fueron enterradas en ellos.

La tumba de Sabu y la capilla de su esposa

Uno de los monumentos principales estudiados por la misión es la tumba de Sabu, situada al norte de la de su hijo, Ptahshepses. La estructura mide aproximadamente 54 metros de longitud y 28 de anchura, y se considera que originalmente alcanzaba unos cinco metros de altura.

Sus muros exteriores presentan una elaborada decoración arquitectónica inspirada en las fachadas de los palacios reales, un recurso ornamental que refleja la elevada posición de su propietario.

En la capilla de ofrendas, los arqueólogos han documentado relieves notablemente bien conservados en los que Sabu y su hijo Ptahshepses aparecen supervisando procesiones de portadores de ofrendas. Las escenas destacan por la calidad de su ejecución y el refinamiento de sus detalles.

Según Miroslav Bárta, director de la misión arqueológica checa, uno de los hallazgos más importantes ha sido la identificación, por primera vez, de una capilla de ofrendas perteneciente a Ijetnefert, esposa de Sabu, que había pasado inadvertida durante las excavaciones realizadas por Mariette.

La capilla conserva una falsa puerta decorada con escenas en las que Ijetnefert aparece junto a su esposo y sus dos hijos, Ptahshepses y Raneferef. Este descubrimiento aporta nuevos datos sobre la composición de la familia y las relaciones entre sus miembros, y amplía el conocimiento de la vida social de la élite sacerdotal egipcia.

Ptahshepses, un alto funcionario vinculado a la familia real

La misión también localizó de nuevo la tumba de Ptahshepses mediante el análisis de imágenes por satélite y prospecciones sobre el terreno, según explicó Mohamed Megahed, subdirector del equipo arqueológico checo.

El monumento ocupa una superficie superior a los 900 metros cuadrados e incluye una cámara de ofrendas y una entrada decorada con relieves que representan procesiones de portadores de ofrendas y escenas de sacrificio de animales.

Ptahshepses fue un funcionario de gran influencia que ocupó altos cargos durante los reinados de cuatro soberanos de la dinastía V: Sahura, Neferirkara, Raneferef y Nyuserra. Los estudios arqueológicos indican, además, que fue el primer funcionario no perteneciente a la familia real del que se tiene constancia que contrajo matrimonio con una princesa egipcia, Khamaat, hija del rey Userkaf, fundador de la dinastía V.

Este matrimonio pone de manifiesto la posición excepcional que Ptahshepses alcanzó dentro de la administración egipcia y constituye un ejemplo significativo de los vínculos que podían establecerse entre la casa real y los altos funcionarios del Estado.

El sarcófago y los restos humanos de Ptahshepses

Entre los resultados más destacados se encuentra el descubrimiento de la cámara funeraria de Ptahshepses, situada al final de un gran corredor descendente en el lado oriental de la tumba. En su interior, los arqueólogos encontraron un sarcófago de piedra caliza que contenía sus restos óseos.

Aunque la tumba había sido saqueada en la Antigüedad y sus joyas y otros objetos funerarios valiosos habían sido sustraídos, los restos humanos conservados ofrecen una oportunidad importante para investigar la vida de su propietario, según señaló Megahed.

Un equipo de antropólogos egipcios examinó los restos y concluyó que Ptahshepses murió después de cumplir los 60 años. Esta estimación concuerda con la información recogida en las inscripciones autobiográficas de su tumba, que documentan su prolongada carrera y su destacada posición durante la dinastía V.

Superar los 60 años se consideraba una edad avanzada en el antiguo Egipto. Por ello, los resultados del análisis antropológico tienen especial interés, ya que concuerdan con la información histórica conservada en las inscripciones del monumento.

El hallazgo pone también de relieve la importancia de combinar la excavación arqueológica, el estudio antropológico y el análisis de los textos antiguos para obtener una visión más completa de las personas que vivieron hace miles de años.

Continúan los trabajos en la necrópolis de Saqqara

La misión checa prosigue las investigaciones arqueológicas, la documentación y los trabajos de conservación en las tumbas de Sabu y Ptahshepses. Al mismo tiempo, está ampliando las excavaciones a otros monumentos olvidados de la necrópolis de Saqqara.

Los investigadores esperan que las próximas campañas permitan identificar nuevos elementos arquitectónicos, inscripciones y evidencias arqueológicas que contribuyan a reconstruir la historia de los sumos sacerdotes y altos funcionarios que estuvieron al servicio de los reyes de Egipto durante el Reino Antiguo.

«Se espera que estos descubrimientos contribuyan a ampliar el conocimiento sobre el desarrollo de la arquitectura funeraria, las tradiciones religiosas y las complejas relaciones sociales que configuraron la sociedad del antiguo Egipto», afirmó Megahed.

Fuente original: Instituto Checo de Egiptología, https://cegu.ff.cuni.cz/en/czech-archaeologists-rediscover-the-tombs-of-sabu-and-ptahshepses-at-saqqara/

Ahram Online, https://english.ahram.org.eg/UI/Front/Inner.aspx?NewsContentID=581010&utm