915 616 320 info@aedeweb.com

Nasma Réda para Al-Ahram Hebdo

Entre los primeros intentos de controlar las aguas del Nilo destaca la presa de Al-Kafra, también conocida como presa de Qochiya. Construida hacia el año 2650 a. C. en Wadi Garawi, a unos diez kilómetros al sureste de Heluán, es considerada la presa más antigua conocida del mundo. Levantada en piedra caliza, con más de 100 metros de longitud, 32 metros de anchura y 14 metros de altura, su objetivo era contener las crecidas repentinas y almacenar agua para los períodos de sequía. Su construcción, que habría durado entre diez y doce años, nunca llegó a concluirse. Una crecida excepcional provocó su derrumbe parcial, dejando en pie únicamente los laterales. Redescubierto en 1885 por el geólogo alemán Georg August Schweinfurth, el sitio evidencia un notable dominio de la ingeniería hidráulica. Tras siglos de abandono, fue declarado sitio arqueológico protegido en 2023, iniciándose una nueva etapa de conservación.

Además de Al-Kafra, Menfis, primera capital del Egipto unificado, refleja también esta voluntad de dominar el río. Según la tradición, el rey Menes, identificado con Narmer, habría desviado el curso del Nilo mediante diques y presas para proteger la ciudad y habilitar tierras habitables. Estas obras formaban parte esencial de la fundación del Estado egipcio y de la protección de los espacios urbanos.

La revolución hidráulica bajo Mohamad Ali

En el siglo XIX, Mohamad Ali impulsó una transformación radical de la agricultura y la irrigación. Profundizó antiguos canales y creó 37 nuevos canales y drenajes, 14 diques y 44 presas reguladoras, marcando el paso de una irrigación estacional a una permanente. Los Qanater Al-Khaïriya, inicialmente llamados “las presas gloriosas”, fueron concebidos por Mohamad Ali pachá en 1833 y construidos a partir de 1843 bajo la supervisión del ingeniero Mougel Bey. El ambicioso proyecto buscaba elevar el nivel del Nilo para alimentar los tres grandes canales del delta: Al-Menoufi, Al-Tawfiqi y Al-Beheiri. Aunque Mohamad Ali falleció antes de la finalización de la obra y aparecieron fallas estructurales en 1867 debido a la presión del agua, el proyecto fue salvado gracias a la intervención de ingenieros extranjeros durante el reinado del jedive Ismail. Completadas y reforzadas en 1888, estas presas constituyeron la columna vertebral del sistema de irrigación egipcio hasta 1939. Hoy, situadas a solo 20 kilómetros de El Cairo, se conservan como un importante monumento histórico, rodeadas de jardines que realzan su valor patrimonial y su papel en la historia de la ingeniería moderna.

Otro gran proyecto de la época fue el canal de Al-Mahmoudiya. Entre 1817 y 1820, cien mil obreros excavaron este canal, revitalizando las tierras agrícolas de Alejandría y Beheira y creando una vía estratégica de transporte entre el Nilo y el mar Mediterráneo.

Los sucesores de Mohamad Ali continuaron esta política de grandes obras. Bajo el reinado del jedive Ismail se extendió la red hidráulica en el Alto Egipto con la construcción del canal de Al-Ibrahimiya (1867-1873), de 267 kilómetros de longitud, que irriga más de dos millones de feddanes en las provincias de Asyut, Minya y Beni Suef. Asimismo, los jedives de la familia alida levantaron los qanater de Dairut (1869-1871), un conjunto de cinco presas interconectadas que distribuyen el agua a siete canales secundarios y cubren cerca del 20 % de las tierras cultivables del país. Estas infraestructuras reflejan el alto grado de sofisticación hidráulica alcanzado antes de la era contemporánea.

Al-Lahun en el Reino Medio

Durante el reinado de Amenemhat III, de la dinastía XII, la gestión del Nilo alcanzó un nuevo nivel con la construcción de la presa de Al-Lahun, en el Fayum. El proyecto transformó una depresión natural en un vasto embalse destinado a almacenar el excedente de las crecidas y a irrigar las tierras durante la estación seca.

Este sistema permitió recuperar miles de feddanes de tierras fértiles y proteger a la población frente a hambrunas y epidemias vinculadas a las variaciones del río. Restaurado en varias ocasiones, especialmente por el sultán mameluco Beibars, el sitio sigue siendo un ejemplo destacado de la gestión hidráulica en la Antigüedad.

En la frontera sur, presas situadas cerca de las fortalezas de Semna y Qemna tenían menos la función de retener el agua que la de asegurar la navegación y el comercio fluvial, subrayando la importancia estratégica del Nilo para el poder faraónico. En épocas posteriores, la prioridad pasó a ser la protección de los templos.

En Karnak y otros grandes santuarios de la antigua Tebas, la ingeniería hidráulica adoptó un enfoque más pragmático: en lugar de presas monumentales, se construyeron diques, muros y muelles, asociados a canales y estanques sagrados, para proteger los templos de las crecidas, especialmente durante la dinastía XXX.

Bajo las dinastías islámicas, el énfasis se desplazó hacia la regulación y la medición. Los nilómetros, como el de Roda en El Cairo, permitían prever las cosechas y fijar los impuestos, desempeñando un papel esencial en la economía y la seguridad alimentaria. La presa de Al-Lahoun fue restaurada en el siglo XIII por Beibars y nuevamente en el siglo XVI por Qonsoua Al-Ghouri, lo que demuestra la continuidad del uso de las infraestructuras antiguas para proteger las tierras y alimentar el canal de Bahr Youssef.

Fuente original: https://french.ahram.org.eg/NewsContent/54/2356/76731/AlAhram-Hebdo/Tourisme/Ces-ouvrages-hydrauliques-qui-ont-transform%C3%A9-l%E2%80%99Egy.aspx?fbclid=IwVERTSAPM6sRleHRuA2FlbQIxMABzcnRjBmFwcF9pZAwzNTA2ODU1MzE3MjgAAR6Bkf2OE9vXFFUvTZUugVqU2mi9yNRxIr7lBPT23UcAcYS7BJrvatVJA2K1tg_aem_gfo9enIn0ff8SOh-Ltxn9w&sfnsn=scwspmo