La egiptóloga Prof. Dr. Angelika Lohwasser desarrolla un innovador proyecto en el Exzellenzcluster «Religión y Política» de la Universität Münster, centrado en la relación entre el culto y la monarquía en el reino de Kush durante la época meroítica (aprox. 300 a.C. – 320 d.C.), situado al sur del antiguo Egipto.
Aunque Kush estuvo vinculado como colonia a Egipto en el segundo milenio a. C., lo que generó fuertes influencias egipcias, la investigadora apuesta por una perspectiva que no se limite a la egiptología clásica. “Mi objetivo es analizar cómo el dios egipcio Amón y el dios local de Kush, Apedemak, se relacionan con la monarquía desde una visión interna del reino, no solo desde la lente egipcia”, explica Lohwasser en una entrevista con el Exzellenzcluster.
El reino de Kush, ubicado en lo que hoy es Sudán, mantuvo siempre un contacto estrecho con Egipto. Su riqueza mineral, especialmente el oro, y las rutas comerciales hacia el interior de África despertaron el interés egipcio. Durante la segunda mitad del segundo milenio a.C., Kush fue colonizado por Egipto, con la construcción de ciudades y templos de estilo egipcio. Sin embargo, hacia el 800 a.C., se establece la dinastía kushita, cuyos reyes incluso gobernaron brevemente Egipto antes de regresar a su territorio tras la invasión asiria del siglo VII a. C.
Lohwasser destaca la transición hacia la época meroítica, cuando el centro del reino se traslada de Napata a Meroe, disminuye la influencia egipcia y aparecen nuevas deidades, como Apedemak, representado con cabeza de león. Además, la escritura meroítica se desarrolla en esta fase, aunque aún no se puede traducir completamente, lo que limita el conocimiento directo de los textos.
“En esta fase se aprecia una transformación en la representación de la monarquía”, señala la investigadora. Las reinas se muestran con mayor volumen y los accesorios y vestimenta difieren de los modelos egipcios, aunque la base iconográfica conserva rasgos egipcios. Su proyecto se centra en la interacción entre Amón, Apedemak y el rey, buscando entender cómo estos dioses reflejan y refuerzan la autoridad real.
Un hallazgo sorprendente de su investigación ha sido la reinterpretación de Apedemak. “Más que un dios en el sentido egipcio, Apedemak podría ser la encarnación del poder real. Los templos de una sola sala no serían meros lugares de culto, sino que están vinculados a la realeza, quizá son el lugar de investidura en el cargo de rey y, por lo tanto, de la transformación del gobernante en una nueva cualidad, ya no puramente humana”, explica Lohwasser. Asimismo, las representaciones de Osiris muestran a los monarcas fallecidos como predecesores vivos del poder, integrando esta figura en la comprensión del reinado meroítico.
Con este enfoque, el estudio de Lohwasser propone un entendimiento del reino de Kush que se libera de la tradicional perspectiva egipcia, revelando una cultura política y religiosa más compleja y autónoma mayor de lo que se pensaba.
Fuente original de la entrevista completa: https://lisa.gerda-henkel-stiftung.de/der_loewenkoepfige_apedemak_ist_vielleicht_gar_kein_gott_im_aegyptischen_sinne?nav_id=13031&newsletter=1&fbclid=IwdGRzaAQoi4BjbGNrBCiLWGV4dG4DYWVtAjExAHNydGMGYXBwX2lkDDM1MDY4NTUzMTcyOAABHo5Fyu0vegMfCd377QHBq3CoQrZFTtt5QFfKs5Wm57AH9J04QfbyyfcXsalN_aem_rfYEKV7h_G_e81c4x1LiuA&sfnsn=scwspmo
