viernes 19 de junio a las 17:30 horas, en la biblioteca del Museo de Prehistoria de Valencia. C/ De la corona, 36. Valencia.
ENTRADA GRATUITA HASTA COMPLETAR AFORO
Estas conferencias forman parte de la colaboración del Instituto Valenciano de Egiptología con la exposición «Arqueología Canaria en Egipto».
JARED CARBALLO PÉREZ: Momias acumuladas, huesos dispersos. Registro óseo de la TT209 y de su entorno en el Wadi Hatasun.
Esta conferencia aborda el estudio integrado de los contextos funerarios asociados a la TT 209 (Luxor) y a la estructura de adobe situada en la ladera sur del Wadi Hatasun. A partir de un enfoque arqueotanatológico y bioarqueológico, se analizan los depósitos primarios de momias y las acumulaciones secundarias de restos óseos para aproximarnos a las dinámicas de reutilización funeraria. En la Cámara Lateral 3 de la TT 209, el estudio de la posición de los cuerpos, el uso de ataúdes y las relaciones estratigráficas permite identificar una transición desde enterramientos individualizados hacia sistemas acumulativos y verticales cada vez más densos entre la Dinastía XXV y época ptolemaica. Este patrón se complementa con el estudio del conjunto óseo del Wadi Hatasun, caracterizado por la presencia de restos humanos dispersos y sin conexión anatómica, que evidencian procesos de depósito secundario.
PÍA RODRÍGUEZ FRADE: Los materiales de la momificaicón: su almacenamiento y depósito en jarras en torno a la TT209.
Los egipcios antiguos consideraban de suma importancia preservar el cuerpo después de la muerte para alcanzar la vida eterna y allí encontrar una vida similar a la terrena. Por ello era necesario evitar la descomposición con la intención de transformar el cadáver en un nuevo cuerpo compuesto se sustancias divinas, un cuerpo bonito y brillante con un de aroma dulce como el cuerpo de un dios.
Para la momificación era necesario una serie de procesos en los que era imprescindible la utilización de telas. Las telas se utilizaban como paños para limpiar, para hacer sacos de natrón con función desecante, pequeños paquetitos de tela para sellar orificios y también para aplicar aceites, resinas y ungüentos.
Estas telas quedaban muy sucias e impregnadas de los productos utilizados en estos procesos, pero también con posibles restos del cuerpo. Por esta razón, aun siendo un material sucio no se tiraba de cualquier forma. En ocasiones se enterraba en las proximidades de la tumba, y pueden encontrarse metidas dentro de jarras de cerámica formando estos depósitos de momificación.
Más información: https://ivde.org/event/buscando-la-vida-entre-restos-humanos-telas-y-unguentos/
