La misión arqueológica egipcia del Consejo Supremo de Antigüedades ha realizado un importante descubrimiento en la necrópolis de Tell Athar Quesna, situada en la gobernación de Menufia. Los trabajos de excavación han permitido documentar una nueva unidad funeraria y recuperar un destacado conjunto de materiales arqueológicos que aportan información inédita sobre las prácticas funerarias, así como sobre las relaciones culturales y comerciales mantenidas por Egipto durante la Época Baja y el período grecorromano.
Según informó el ministro de Turismo y Antigüedades, Sherif Fathy, el hallazgo confirma la relevancia científica de Tell Athar Quesna, considerada una de las principales necrópolis de particulares del centro del Delta. Más allá de la riqueza de los objetos recuperados, el descubrimiento proporciona nuevos datos para comprender la vida religiosa, económica y social de la población de la región durante esos períodos históricos.
La unidad funeraria presenta una organización arquitectónica bien definida. Está formada por una sala principal desde la que se accede a varias cámaras a través de entradas abovedadas. Aunque las cubiertas no se han conservado, las evidencias arqueológicas indican que las estancias estuvieron originalmente cubiertas por bóvedas, mientras que los accesos permanecen en buen estado, lo que facilita la reconstrucción de la disposición original del conjunto.
Las excavaciones también sacaron a la luz varios enterramientos humanos depositados en posición osiríaca y con distintos grados de conservación. Junto a ellos aparecieron numerosos objetos relacionados con el ajuar funerario y los rituales de enterramiento, que contribuyen a ampliar el conocimiento sobre las creencias religiosas y las prácticas funerarias de la época.
Uno de los hallazgos más destacados procede de una de las cámaras funerarias, donde se recuperaron dos conjuntos que suman un total de 560 ushebtis de fayenza. Las figurillas, de distintos tamaños y tipologías, representan la iconografía osiríaca tradicional y varias de ellas conservan inscripciones con pasajes del Libro de la salida al D¡ía (Libro de los Muertos).
Entre los materiales recuperados destaca asimismo un variado repertorio de amuletos protectores elaborados en piedras semipreciosas. El conjunto incluye amuletos del dedo, el Ojo Udyat, el nudo de Isis (tyet) y representaciones de diversas divinidades egipcias, todos ellos asociados simbólicamente a la protección, la regeneración y el renacimiento del difunto.
La misión recuperó además un importante conjunto de cerámicas compuesto por platos, cuencos y recipientes de diferentes formas y dimensiones. Entre ellos sobresale una vasija que aún conservaba restos de sustancias que podrían estar relacionadas con el proceso de momificación o con los rituales funerarios asociados al enterramiento. También se localizaron dos lámparas cerámicas.
Otro hallazgo significativo es la aparición de una gran cantidad de cuentas de fayenza de color azul y verde, que probablemente formaban parte de una red o cubierta funeraria destinada a envolver uno de los cuerpos depositados en la tumba.
Las excavaciones proporcionaron igualmente evidencias de los contactos comerciales mantenidos por Egipto con el Mediterráneo oriental. Entre los materiales recuperados figura el fragmento del asa de una vasija importada de la isla de Rodas que conserva el nombre de su alfarero, un testimonio directo de las relaciones comerciales existentes entre Egipto y el mundo mediterráneo durante la Época Baja y el período grecorromano.
Los trabajos de documentación preliminar también han identificado varios aspectos poco habituales en las prácticas funerarias de la necrópolis de Quesna, actualmente objeto de estudio. Entre ellos destaca la presencia de platos cerámicos colocados bajo los brazos de un individuo enterrado en posición osiríaca, así como otro recipiente situado entre los muslos. Algunos de estos vasos conservaban restos de sustancias cuya composición será analizada para determinar su posible función dentro del ritual funerario.
La necrópolis de Tell Athar Quesna fue descubierta en 1991 y constituye uno de los yacimientos funerarios más importantes del centro del Delta. Sus diferentes unidades funerarias, pertenecientes a diversas épocas históricas, ofrecen una valiosa oportunidad para estudiar la evolución de las prácticas de enterramiento, las creencias religiosas y los rituales funerarios desarrollados en esta región de Egipto a lo largo de los siglos.
Ministerio de Turismo y Antigüedades
